Ayer seguí las catorce horas de debate sobre la ley de matrimonio entre personas del mismo sexo con mucha atención. Fue un debate muy extenso e interesante, en el cual aprendí algunas cosas de la historia de mi país que desconocía.
Se habló mucho sobre igualdad.
Se habló sobre legislar distinto para la gente distinta.
Se habló sobre la adopción, la discriminación y sobre el amor.
El amor llegó al Congreso y eso se merece un homenaje, un brindis y un muy bien felicitaciones a las agrupaciones de personas, de hombres y mujeres que se UNEN para reclamar, para solicitar a la sociedad que no se hagan los tontos, que las personas, por más que sean minorías son merecedoras de protección e integración por parte del Estado.
El AMOR llegó al Congreso. Y no sólo porque es el primer paso para que los homosexuales puedan unirse ante la ley y adquirir los derechos y obligaciones del ciudadano común sino porque instalaron un tema tan delicado como urgente: el de la Adopción.
Cuando fui mamá, cuando lo tuve a Juan Martín conmigo, tuve un período de angustia que era nuevo para mí. Me dolía el mundo. Y lo que más me dolía del mundo era saber que habia muchos bebés y niños que no tenían la posibilidad de tener una persona, dos, tres (alguien!) que los cuide, que los ame, que los contenga, que les de seguridad.
Y, no sé si pueda concretarlo, si tendré la valentía para realizar mi deseo, pero uno de mis sueños es adoptar un niño. Admiro a los padres que toman esa decisión, es un compromiso para toda la vida, del más puro amor incondicional.
Celebro la ley, celebro que la gente no tenga que esconder su realidad, celebro que hay muchos rostros felices hoy. Celebro la vida y el amor.
Se habló mucho sobre igualdad.
Se habló sobre legislar distinto para la gente distinta.
Se habló sobre la adopción, la discriminación y sobre el amor.
El amor llegó al Congreso y eso se merece un homenaje, un brindis y un muy bien felicitaciones a las agrupaciones de personas, de hombres y mujeres que se UNEN para reclamar, para solicitar a la sociedad que no se hagan los tontos, que las personas, por más que sean minorías son merecedoras de protección e integración por parte del Estado.
El AMOR llegó al Congreso. Y no sólo porque es el primer paso para que los homosexuales puedan unirse ante la ley y adquirir los derechos y obligaciones del ciudadano común sino porque instalaron un tema tan delicado como urgente: el de la Adopción.
Cuando fui mamá, cuando lo tuve a Juan Martín conmigo, tuve un período de angustia que era nuevo para mí. Me dolía el mundo. Y lo que más me dolía del mundo era saber que habia muchos bebés y niños que no tenían la posibilidad de tener una persona, dos, tres (alguien!) que los cuide, que los ame, que los contenga, que les de seguridad.
Y, no sé si pueda concretarlo, si tendré la valentía para realizar mi deseo, pero uno de mis sueños es adoptar un niño. Admiro a los padres que toman esa decisión, es un compromiso para toda la vida, del más puro amor incondicional.
Celebro la ley, celebro que la gente no tenga que esconder su realidad, celebro que hay muchos rostros felices hoy. Celebro la vida y el amor.
Celebro la FAMILIA.
Chin chin...
Chin chin...







